A pesar del gran avance tecnológico en el que vivimos, llama la atención el hecho de que las empresas aún mantengan archivados durante años miles de albaranes y facturas en papel, ya que lo ideal
sería suplirlos por
ficheros electrónicos que, además de
añadir comodidad, ahorrarían espacio y tiempo.
Archivar, gestionar, ensobrar y enviar las facturas es un proceso en vías de extinción. De hecho, hace ya tres años la Asociación Española de Fabricantes y Distribuidores (AECOC) indicaba que en
España circulaban cada mes por Internet más de dos millones de e-facturas; la cifra crece un 5% cada 30 días, ya que los recortes de
coste por emisión y recepción de facturas alcanzan una
media de 1,35 euros por unidad.
Pero aunque las cifras parezcan alentadoras, sólo el 0,3% de los tres millones de empresas (incluyendo a autónomos, profesionales y pymes) que hay en nuestro país utiliza sistemas de facturación
electrónica, según señala Julián Inza, coordinador del Grupo de Trabajo de Factura Electrónica de la Asociación multisectorial de empresas españolas de electrónica y comunicaciones (ASIMELEC).
El crecimiento en el último año, sin embargo, ha sido relevante, debido en parte al apoyo recibido desde la Administración (por ejemplo,
para los proveedores de la Administración Pública es
obligatoria la factura electrónica). Además, según señala el coordinador de ASIMELEC, cabe destacar el esfuerzo de homogeneización de normativas respecto al tema de la facturación
electrónica desarrollado por la Comisión Europea, legislada a través de la Directiva 2006/112.
Si su empresa está interesada en conocer más acerca de los sistemas y plataformas existentes para emitir y validar facturas digitales, puede ponerse en contacto con Alertanet a través del correo
electrónico
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*AlertaNet Colabora con La Cámara de Comercio de Aragón en la difusión y uso del Certificado digital y sistema de facturación
electrónica